1Donde empezar
¡Bienvenidx! Mi nombre es Edgardo Civallero y escribo desde la niebla del bosque alto-andino y el páramo de Cundinamarca, Colombia. Soy bibliotecario, archivista, músico, escritor y artista visual, y me desempeño, entre otras cosas, como consultor semántico, investigador, editor, diseñador, conferencista, docente, naturalista y tejedor de memorias.
Este sitio reúne mis proyectos en bibliotecología, archivística, sonidos, artes visuales, biología / ecología y gestión del conocimiento y la memoria: áreas en donde la información se entreteje con el silencio, la investigación se topa con la descomposición, y los instrumentos musicales (y, a veces, las marionetas de mi taller) discuten con los metadatos.
Usa la barra lateral para navegar por tema. Explora, lee, chismosea. Y si alguna hebra te resuena, escríbeme. ¡Buen camino!
2Nuevas tramas
Desde Quisquiza | Compost
Publicado el 26 de junio de 2026
La entrada más reciente de mi blog Notas críticas, "Desde Quisquiza | Compost", examina el compost como un proceso en el que el deterioro solo se vuelve productivo bajo condiciones específicas: aire, humedad, equilibrio, remoción, atención y tiempo. A partir de la descomposición en el bosque altoandino de Quisquiza, y desplazándose hacia los sistemas frágiles de conocimiento, la entrada sostiene que los archivos, las instituciones, las bases de datos y los proyectos de memoria no pueden preservarlo todo manteniendo intactas las estructuras existentes. Algunas categorías, formatos, descripciones, flujos de trabajo y decisiones deben ser desmontados, metabolizados, documentados y transformados si el deterioro institucional ha de convertirse en conocimiento utilizable, y no simplemente en pérdida.
3Crónicas de lo hecho
Bitácora de textos, sonidos y gestos recientes
Publicado el 14 de junio de 2026
Durante las dos últimas semanas (del 15 al 28 de junio), cuatro nuevos textos se han desplazado entre manuscritos de hojas de palma, bibliotecas comunitarias, turberas y la pila de compost de Quisquiza. Sus materiales son muy distintos: hojas escritas, estructuras institucionales, ciénagas saturadas de agua y podredumbre humeante. Pero juntos vuelven sobre una preocupación común: cómo sobreviven los sistemas frágiles de memoria, no a través de la permanencia, sino mediante el cuidado, la contención, la renovación y el manejo atento de la descomposición.
La secuencia comienza con El libro que debe ser cuidado, un texto sobre los manuscritos de hojas de palma y el trabajo necesario para que la memoria escrita perdure. A través de ejemplos del sur de la India, Sri Lanka, Bali y Myanmar, la entrada cuestiona la idea de que la escritura estabiliza automáticamente la memoria. Un manuscrito puede portar autoridad sagrada, erudita, práctica o ritual, pero su supervivencia depende de la preparación, la manipulación, el almacenamiento, la reparación, la copia, la custodia y la lectura competente. El texto sostiene que la preservación no es una propiedad concedida por la inscripción en sí misma. Un libro perdura porque es cuidado.
Desde allí, Primero la comunidad, después la institución vuelve a la bibliotecología centrada en la comunidad y al problema de la autoridad. Distingue entre participación comunitaria y gobierno comunitario, y pregunta qué cambia cuando el trabajo bibliotecario no parte del permiso institucional, sino de un mandato comunitario. El texto examina el desarrollo de colecciones, la descripción, el acceso, la programación, la evaluación y la experiencia profesional como campos en los que la participación no basta. Lo que está en juego es el orden del diseño: si las comunidades son invitadas a entrar en una estructura ya definida para ellas, o si las instituciones aprenden a sostener infraestructuras de conocimiento cuya legitimidad comienza en otra parte.
La cuestión de la preservación cambia de terreno en Lo que el tremedal se niega a pudrir, una crónica sobre turberas, descomposición ralentizada y archivos frágiles. Una turbera no preserva mediante el cuidado activo, sino reduciendo la exposición: limitando el oxígeno, la luz, la circulación y la perturbación. El texto utiliza esta ecología de la inhibición para repensar sistemas de memoria que no siempre pueden sobrevivir mediante visibilidad, digitalización, circulación o activación institucional. Algunos materiales perduran porque ciertos procesos son demorados, restringidos o rechazados. El problema no es si el conocimiento debe respirar, sino bajo qué condiciones puede seguir existiendo sin ser consumido demasiado rápido.
Finalmente, Desde Quisquiza | Compost devuelve la cuestión al bosque altoandino. El compost parece al principio una acumulación, pero de cerca es una transformación gestionada: bacterias, hongos, insectos, calor, humedad, aire y fragmentos trabajando sobre aquello que ha perdido su forma anterior. La nota lee la descomposición como una forma de pensar archivos e instituciones cuyas fallas no pueden simplemente ocultarse, remendarse o preservarse sin cambios. Algunas categorías deben ser retiradas, algunas descripciones reescritas, algunos sistemas desmontados y algunos residuos metabolizados como conocimiento utilizable. Alguien todavía tiene que voltear la pila.
A través de estos cuatro textos, la memoria no aparece solo como almacenamiento. Aparece como mantenimiento, mandato, inhibición y transformación. Las hojas de palma muestran que la escritura sobrevive mediante cuidados repetidos. Las bibliotecas comunitarias muestran que las infraestructuras de conocimiento deben ser gobernadas por quienes viven dentro de sus consecuencias. Las turberas muestran que la preservación puede requerir rechazo, demora y exposición reducida. El compost muestra que la ruptura solo puede volverse fértil cuando se atienden las condiciones de transformación. Juntos, los textos trazan un movimiento que se aleja de la preservación entendida como posesión, exhibición o estabilidad permanente, y se acerca a la memoria como un arreglo vivo: frágil, responsable, situado y siempre necesitado de trabajo.
4Próximamente, si la niebla lo permite
Próximos escritos, eventos y trabajos en curso
Publicado el 21 de abril de 2026
En los próximos meses comenzarán a aflorar aquí nuevos hilos — si las condiciones lo permiten.
Uno de ellos es el relanzamiento de Wayrachaki Editora, un sello independiente dedicado a libros digitales de acceso abierto escritos desde los márgenes: manuales, crónicas y textos editoriales sobre bibliotecas en resistencia, oralidad insurgente, archivos frágiles y prácticas de conocimiento moldeadas por el conflicto, la escasez y el territorio. El sello retoma su trabajo con el mismo espíritu nómada que le dio forma en sus inicios, publicando textos que nunca pasarían un filtro académico y que jamás estuvieron pensados para hacerlo.
Otro hilo toma forma a través de Tela de Araña, un conjunto de servicios de consultoría y acompañamiento centrados en el diseño semántico, los sistemas de metadatos, los archivos comunitarios y las infraestructuras de conocimiento allí donde los modelos convencionales fallan. Este trabajo se despliega de manera lenta y situada, mediante el acompañamiento más que mediante soluciones, y será documentado aquí a medida que ocurra.
Junto a estos desarrollos, continuarán las crónicas, notas y ensayos. La escritura seguirá desplazándose entre bosques y bibliotecas, entre la teoría y el terreno, siguiendo las preguntas a medida que surgen y no según un plan previo. Nada de lo que aparece aquí está programado de antemano. Algunas cosas llegarán en silencio. Otras quizá no lleguen nunca.
Al fin y al cabo, la niebla tiene su propio ritmo.
5Textos, sonidos y trazas recogidas
Archivo de trabajos publicados y registros sonoros
Publicado el 21 de abril de 2026
A lo largo de las últimas semanas he ido reorganizando mis publicaciones pasadas en un archivo estructurado. Textos que estuvieron dispersos en revistas, congresos y plataformas digitales habitan ahora secciones definidas que reflejan los territorios intelectuales de los que surgieron. El archivo incluye actualmente Bibliotecas desde el Sur, Bibliotecas en los márgenes, Bibliotecas públicas, Bibliotecología e investigación y Brecha digital, junto con selecciones curadas del Blog Bibliotecario, de Bitácora de un bibliotecario y de mis contribuciones al Princh Library Blog.
Estas secciones no funcionan como un depósito estático. Son espacios activos: se actualizan, se amplían y, en ocasiones, se recontextualizan a medida que las preguntas evolucionan y los hilos vuelven a conectarse. En conjunto, trazan el arco de una trayectoria atravesada por la crítica decolonial, los territorios periféricos, la responsabilidad institucional, la desigualdad tecnológica, la práctica documental y la política de la memoria.
Lo que aparece hoy en los textos más recientes crece sobre esas capas anteriores. El archivo no es un fondo decorativo. Es el cimiento.