Bienvenida. Por Edgardo Civallero

1Donde empezar

¡Bienvenidx! Mi nombre es Edgardo Civallero y escribo desde la niebla del bosque alto-andino y el páramo de Cundinamarca, Colombia. Soy bibliotecario, archivista, músico, escritor y artista visual, y me desempeño, entre otras cosas, como consultor semántico, investigador, editor, diseñador, conferencista, docente, naturalista y tejedor de memorias.

Este sitio reúne mis proyectos en bibliotecología, archivística, sonidos, artes visuales, biología / ecología y gestión del conocimiento y la memoria: áreas en donde la información se entreteje con el silencio, la investigación se topa con la descomposición, y los instrumentos musicales (y, a veces, las marionetas de mi taller) discuten con los metadatos.

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2Nuevas tramas

Nuevas tramas. Por Edgardo Civallero

Primero la comunidad, después la institución

Publicado el 16 de junio de 2026

La última entrada de mi blog Bitácora de un bibliotecario, "Primero la comunidad, después la institución", examina la bibliotecología comunitaria como una reorganización de la autoridad, la gobernanza y la legitimidad en el trabajo bibliotecario. Frente a los modelos que reducen la participación a encuestas, consultas o consejos asesores sin poder de decisión, el texto propone diseñar bibliotecas a partir de mandatos comunitarios capaces de definir prioridades, límites, responsabilidades, condiciones de acceso, prácticas de descripción y formas de rendición de cuentas. En juego no está la desaparición de la institución, sino su desplazamiento: la necesidad de que las bibliotecas dejen de ocupar el centro y se conviertan en estructuras de apoyo para comunidades que producen, protegen y gobiernan sus propias infraestructuras de conocimiento.


3Crónicas de lo hecho

Crónicas de lo hecho. Por Edgardo Civallero

Bitácora de textos, sonidos y gestos recientes

Publicado el 14 de junio de 2026

Durante los últimos días (del 1 al 14 de junio), cuatro textos se han desplazado entre bibliotecas comunitarias, placas de cobre insulares, bancos de semillas del desierto y el bosque de niebla de Quisquiza. Sus materiales son muy distintos: agendas institucionales, edictos reales, semillas dormidas y telarañas hechas visibles por la neblina. Pero, en conjunto, rodean una preocupación compartida: cómo los sistemas de memoria perduran, fallan o se transforman cuando la autoridad, la fragilidad, la visibilidad y la supervivencia se distribuyen de manera desigual.

La secuencia comienza con Liberando las bibliotecas de las agendas institucionales, un texto sobre bibliotecología comunitaria y la lucha contra el control gerencial. Allí se pregunta qué ocurre cuando las comunidades son invitadas a participar sin que se les permita gobernar, y cuando las bibliotecas convierten necesidades colectivas en procedimientos administrativos, prioridades estratégicas, indicadores de desempeño y evidencia institucional. Lo que está en juego es la diferencia entre consulta y poder: si las bibliotecas pueden convertirse en infraestructuras negociadas colectivamente, en lugar de servicios gestionados que hablan en nombre de quienes siguen controlando.

Desde allí, Los libros de cobre de las islas se desplaza hacia los lōmāfānu de Maldivas, documentos en placas de cobre emitidos después de la conversión de las islas al Islam. Estas placas no se tratan como supervivencias neutrales de la historia del libro, sino como instrumentos duraderos de autoridad real, reorganización religiosa, reasignación territorial y reemplazo archivístico. El cobre preservó un orden determinado mientras otros mundos textuales, probablemente escritos sobre materiales orgánicos, desaparecieron. El texto pregunta entonces cómo la durabilidad material puede llevar hacia el futuro no solo memoria, sino también la violencia administrativa mediante la cual un sistema de memoria reemplaza a otro.

El problema de la supervivencia cambia de escala en El desierto recuerda en fragmentos, una crónica sobre bancos de semillas del desierto y sistemas frágiles de conocimiento. Allí, la continuidad no depende de la aparición constante. Persiste a través de viabilidad dispersa, activación diferida, supervivencia parcial y fragmentos capaces de relación futura. El texto sostiene que archivos, repositorios, proyectos lingüísticos y sistemas comunitarios de memoria pueden sobrevivir mejor como reservas dispersas: copias, inventarios, grabaciones, nombres, permisos, hábitos y explicaciones que permanecen recuperables cuando las condiciones finalmente permiten el retorno.

Finalmente, Desde Quisquiza | Telarañas devuelve la pregunta al bosque altoandino. La neblina revela telas de araña que ya estaban allí, mostrando estructuras delgadas cuya fuerza no reside en el grosor, sino en la disposición. Una red no se vuelve resiliente porque tenga muchas líneas. Se vuelve resiliente cuando la presión puede desplazarse, cuando ningún nodo carga con todo el sistema y cuando los soportes invisibles son reconocidos antes de que el fracaso los exponga. La nota lee las telarañas como un modelo para infraestructuras de memoria cuya fragilidad debe ser cuidadosamente distribuida, no negada.

A través de estos cuatro textos, la duración no aparece como permanencia, acumulación, control o visibilidad ininterrumpida. Lo hace, más bien, como una disposición en disputa: comunidades que luchan por gobernar las instituciones construidas a su alrededor; placas de cobre que asientan en metal un reemplazo religioso y político; bancos de semillas del desierto que preservan futuros mediante fragmentos y demora; y telarañas que enseñan que las estructuras frágiles pueden cargar peso cuando las consecuencias se comparten. Juntos, estos textos trazan un movimiento que se aleja de la memoria entendida como posesión o exhibición, y se orienta hacia la memoria como gobierno, fuerza material, dispersión viable y vulnerabilidad distribuida.


4Próximamente, si la niebla lo permite

Próximamente, si la niebla lo permite. Por Edgardo Civallero

Próximos escritos, eventos y trabajos en curso

Publicado el 21 de abril de 2026

En los próximos meses comenzarán a aflorar aquí nuevos hilos — si las condiciones lo permiten.

Uno de ellos es el relanzamiento de Wayrachaki Editora, un sello independiente dedicado a libros digitales de acceso abierto escritos desde los márgenes: manuales, crónicas y textos editoriales sobre bibliotecas en resistencia, oralidad insurgente, archivos frágiles y prácticas de conocimiento moldeadas por el conflicto, la escasez y el territorio. El sello retoma su trabajo con el mismo espíritu nómada que le dio forma en sus inicios, publicando textos que nunca pasarían un filtro académico y que jamás estuvieron pensados para hacerlo.

Otro hilo toma forma a través de Tela de Araña, un conjunto de servicios de consultoría y acompañamiento centrados en el diseño semántico, los sistemas de metadatos, los archivos comunitarios y las infraestructuras de conocimiento allí donde los modelos convencionales fallan. Este trabajo se despliega de manera lenta y situada, mediante el acompañamiento más que mediante soluciones, y será documentado aquí a medida que ocurra.

Junto a estos desarrollos, continuarán las crónicas, notas y ensayos. La escritura seguirá desplazándose entre bosques y bibliotecas, entre la teoría y el terreno, siguiendo las preguntas a medida que surgen y no según un plan previo. Nada de lo que aparece aquí está programado de antemano. Algunas cosas llegarán en silencio. Otras quizá no lleguen nunca.

Al fin y al cabo, la niebla tiene su propio ritmo.


5Textos, sonidos y trazas recogidas

Textos, sonidos y trazas recogidas. Por Edgardo Civallero

Archivo de trabajos publicados y registros sonoros

Publicado el 21 de abril de 2026

A lo largo de las últimas semanas he ido reorganizando mis publicaciones pasadas en un archivo estructurado. Textos que estuvieron dispersos en revistas, congresos y plataformas digitales habitan ahora secciones definidas que reflejan los territorios intelectuales de los que surgieron. El archivo incluye actualmente Bibliotecas desde el Sur, Bibliotecas en los márgenes, Bibliotecas públicas, Bibliotecología e investigación y Brecha digital, junto con selecciones curadas del Blog Bibliotecario, de Bitácora de un bibliotecario y de mis contribuciones al Princh Library Blog.

Estas secciones no funcionan como un depósito estático. Son espacios activos: se actualizan, se amplían y, en ocasiones, se recontextualizan a medida que las preguntas evolucionan y los hilos vuelven a conectarse. En conjunto, trazan el arco de una trayectoria atravesada por la crítica decolonial, los territorios periféricos, la responsabilidad institucional, la desigualdad tecnológica, la práctica documental y la política de la memoria.

Lo que aparece hoy en los textos más recientes crece sobre esas capas anteriores. El archivo no es un fondo decorativo. Es el cimiento.