Crónicas de un biblio-naturalista

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Biomímesis en acción (07)

La ciudad construida por el calor

Montículos de termitas y regulación distribuida

 

Un sistema que nadie puede ver en su totalidad

Los grandes sistemas de conocimiento contienen una dificultad organizativa básica que se vuelve más pronunciada a medida que crecen. Ningún individuo puede observar todo lo que ocurre dentro de un gran catálogo, repositorio, archivo, vocabulario o colección digital. Los registros son creados y revisados por diferentes personas en distintos momentos; los procesos técnicos los alteran de maneras que el personal encargado de la descripción quizá nunca llegue a ver; los usuarios descubren problemas con los que los custodios no se encuentran; las comunidades pueden reconocer errores que permanecen invisibles para la institución responsable de los datos. Las políticas centrales pueden gobernar el sistema, pero la observación central no puede acompañar cada interacción que ocurre en su interior.

Las instituciones compensan esta limitación mediante auditorías, procedimientos de control de calidad, unidades especializadas, documentación, comités de revisión y monitoreo técnico. Estos mecanismos son necesarios, particularmente cuando los errores acarrean consecuencias jurídicas, éticas o de preservación. Su limitación es temporal y práctica. Para cuando un problema llega a la parte de la institución autorizada para responder, ya puede haber sido repetido en cientos de registros, exportado a otros sistemas, heredado por personal posterior o absorbido dentro de la práctica cotidiana.

Consideremos un encabezamiento de materia que se ha vuelto engañoso. Un catalogador encuentra el problema mientras describe nuevos materiales porque el vocabulario autorizado impone una distinción que la colección no sustenta. El catalogador puede resolverlo localmente, quizá añadiendo otro término o incorporando una nota explicativa, mientras que el vocabulario mismo permanece sin cambios. Meses más tarde, otro catalogador encuentra la misma dificultad e improvisa otra solución. La institución posee ahora varias evidencias de que algo funciona mal, pero la estructura que genera el problema continúa operando como antes.

La regulación se vuelve difícil cuando la información sobre el estado de un sistema se produce en un lugar mientras que la capacidad para modificar ese sistema reside en otro. Los montículos de termitas proporcionan un caso biológico inusual a través del cual examinar esa separación.

 

El calor moviéndose a través de un montículo

La descripción habitual de los montículos de termitas, que los define como "rascacielos con aire acondicionado natural", oculta una variación considerable entre especies y ha alentado afirmaciones que van mucho más allá de la evidencia disponible. Los estudios fisiológicos detallados se han concentrado en un número limitado de termitas constructoras de montículos, y diferentes investigaciones han identificado distintas contribuciones del calor, el viento, la porosidad del montículo y la arquitectura. La evidencia útil es, por tanto, específica de cada especie.

King, Ocko y Mahadevan estudiaron montículos deOdontotermes obesus en India y midieron una inversión diaria del flujo interno de aire asociada con el calentamiento y el enfriamiento del montículo. Las delgadas partes periféricas de la estructura responden a los cambios de temperatura externa con mayor rapidez que su interior, de mayor masa. Durante el día, esta diferencia produce un patrón de convección; después de la puesta del sol, la relación térmica cambia y la circulación se invierte. El movimiento resultante contribuye al transporte de gases entre el nido subterráneo y la atmósfera (King, Ocko, and Mahadevan 2015).

Ocko y sus colegas documentaron posteriormente una convección similar impulsada por la energía solar en montículos de Macrotermes michaelseni en Namibia, aunque la arquitectura del montículo, la exposición ambiental y los patrones de movimiento de gases diferían de los descritos para O. obesus (Ocko et al. 2017). Trabajos anteriores de Turner habían destacado el intercambio impulsado por el viento en M. michaelseni, y Ocko y sus colegas señalaron que la contribución del viento y la convección térmica puede variar según las condiciones y la estación (Turner 2001; Ocko et al. 2017). La investigación, por tanto, respalda una relación física entre la variación ambiental y la ventilación en determinados montículos de termitas sin proporcionar un modelo universal para la arquitectura de las termitas.

El mecanismo pertinente aquí reside en la interacción entre las condiciones cambiantes y una estructura existente. El calentamiento diario no tiene que ser eliminado antes de que la colonia pueda mantener el intercambio gaseoso. Diferentes partes del montículo responden de manera distinta a ese calentamiento, y su disposición convierte los gradientes resultantes en circulación. La regulación es producida en parte por lo que ocurre cuando un cambio externo atraviesa una estructura con propiedades particulares.

Para las infraestructuras de conocimiento, la posibilidad interesante es que las perturbaciones y los encuentros locales también puedan revelar el estado interno de un sistema. Su valor informativo depende de que la infraestructura disponga de maneras de registrar lo que ponen de manifiesto.

 

Donde los problemas se vuelven visibles

Una migración de catálogo ofrece un ejemplo sencillo. Bajo uso ordinario, un campo de metadatos defasado puede sobrevivir durante años sin atraer demasiada atención. Sus valores continúan mostrándose de manera suficientemente correcta, las búsquedas siguen devolviendo registros y el personal aprende a convivir con irregularidades cuyos orígenes nadie recuerda. La migración cambia la situación porque, de pronto, cada campo debe comprenderse lo bastante bien como para mapearlo, transformarlo, conservarlo o descartarlo.

La migración ha expuesto algo sobre el sistema que el funcionamiento rutinario ocultaba. Quizá el campo contenga varios tipos de información que nunca deberían haberse combinado. Quizá los valores introducidos veinte años atrás sigan convenciones que ya no están documentadas. Quizá una distinción local no tenga equivalente en la nueva plataforma. Una vez descubiertos, esos problemas pueden resolverse para la migración inmediata y luego desaparecer nuevamente dentro de la documentación del proyecto, o pueden modificar la comprensión institucional de los datos de manera que el trabajo posterior parta de lo que la migración reveló.

La diferencia reside en si el encuentro modifica el entorno compartido.

Algo similar ocurre en el trabajo descriptivo. Cuando un investigador establece que una atribución en un registro archivístico es incierta, el descubrimiento tiene consecuencias más allá del proyecto de investigación en el que se produjo. Si la incertidumbre permanece en la correspondencia, una publicación o un conjunto privado de notas, la descripción institucional continúa generando una certeza injustificada para todos los que la encuentren posteriormente. El conocimiento ha llegado a la institución en un sentido, mientras permanece ausente de la estructura que gobierna la interpretación posterior.

Los experimentos sobre construcción de termitas ofrecen un segundo mecanismo biológico para examinar este problema. Green y sus colegas observaron las primeras etapas de construcción realizadas por obreras de Macrotermes michaelseni y M. natalensis en condiciones de laboratorio y encontraron que las obreras se agrupaban alrededor de sitios de excavación activos, que posteriormente influían en los lugares donde se acumulaba la tierra transportada (Green et al. 2017). Calovi y sus colegas estudiaron después obreras de M. michaelseni sobre superficies artificiales y encontraron que el desplazamiento de tierra estaba asociado con la curvatura de la superficie. Argumentaron que la topografía creada por la actividad anterior podía persistir el tiempo suficiente como para influir en la construcción posterior, otorgando a la estructura una forma de memoria física (Calovi et al. 2019).

Los experimentos no proporcionan una explicación completa de la construcción de montículos maduros, y sus autores tampoco afirman que lo hagan. Establecen algo más limitado y suficiente para la comparación desarrollada aquí: el trabajo ya realizado puede modificar el entorno que encuentran las obreras posteriores, y ese entorno alterado puede afectar al lugar donde ocurre el trabajo subsiguiente.

 

Memoria institucional capaz de actuar

Las instituciones del conocimiento preservan enormes cantidades de información sobre sus propias decisiones. Mantienen manuales de catalogación, registros de ingreso, informes de migración, historiales de conservación, correspondencia, actas de reuniones, políticas locales, diccionarios de datos y documentación de procedimientos. Gran parte de este material funciona como memoria institucional, aunque su mera existencia no garantiza que influya en la acción posterior.

Una descripción puede tener una historia extensa dispersa entre varios registros administrativos mientras el catálogo presenta únicamente su forma actual. Alguien que trabaje con el registro años después puede, por tanto, heredar el resultado sin encontrarse con la incertidumbre, el desacuerdo o el compromiso que lo produjeron. La institución recuerda en términos documentales, en tanto que el sistema de trabajo se comporta como si esa historia no existiera.

La regulación distribuida requiere una relación más fuerte entre memoria y acción. La información sobre una condición debe permanecer lo bastante cerca de la parte del sistema a la que afecta como para que los encuentros posteriores puedan tenerla en cuenta. La incertidumbre de procedencia que modifica la interpretación de un objeto archivístico pertenece al entorno descriptivo a través del cual ese objeto es encontrado. Una restricción que rige un archivo digital tiene poca fuerza regulatoria cuando sobrevive únicamente en una documentación separada del archivo y sus metadatos. Un término controvertido puede continuar reproduciendo un problema antiguo cuando la historia de esa controversia resulta inaccesible para quienes encuentran el término durante la descripción.

Este principio modifica la función de la documentación. En lugar de servir únicamente como evidencia de decisiones anteriores, parte de la documentación se convierte en parte del entorno en el que ocurren las decisiones posteriores. La distinción es práctica, no metafórica. Una marca, anotación, campo de estado, historial de versiones, nota de procedencia, condición de derechos o impugnación registrada puede modificar lo que el siguiente trabajador puede o debe hacer porque la información procedente de un encuentro anterior permanece presente en el punto donde debe tomarse otra decisión.

La comparación con las termitas resulta útil precisamente a esta escala modesta. La actividad constructiva anterior modifica la superficie sobre la que trabajan las obreras posteriores. En una infraestructura de conocimiento, la interpretación previa puede modificar de manera semejante el entorno de trabajo que encuentran los participantes posteriores. Las instituciones humanas tienen que construir deliberadamente esta continuidad porque las descripciones, las bases de datos y las políticas no se reorganizan por sí solas.

 

De advertir algo a cambiarlo

La dificultad persistente es institucional y no técnica. Muchos sistemas son buenos para recibir observaciones y malos para permitir que esas observaciones modifiquen las estructuras que las hicieron necesarias.

La consulta comunitaria vuelve particularmente visible el problema. Una institución puede invitar a personas vinculadas con una colección a revisar descripciones y puede recibir correcciones relativas a nombres, lugares, relaciones, traducciones o categorías. Si esas contribuciones se registran principalmente como resultado de un proyecto de consulta, la institución ha adquirido conocimiento sin modificar necesariamente el entorno en el que tendrá lugar la descripción futura. Los catalogadores posteriores pueden continuar utilizando el mismo vocabulario y los mismos supuestos porque los resultados de la consulta permanecen vinculados al evento en lugar de incorporarse a la práctica descriptiva continua.

Un sistema capaz de responder de manera diferente necesitaría una vía a través de la cual la observación pudiera adquirir consecuencias apropiadas a su estatus. Esa vía no puede significar meramente permitir que cualquiera sobrescriba cualquier registro. La descripción implica cuestiones probatorias, derechos, interpretaciones en conflicto, responsabilidades institucionales y, en ocasiones, desacuerdos serios acerca de la autoridad. El problema de diseño pertinente concierne a la manera en que una observación puede permanecer vinculada al sistema el tiempo suficiente para ser revisada, interpretada, discutida cuando sea necesario y, finalmente, reflejada en las estructuras que gobiernan el trabajo posterior.

El vocabulario de materias mencionado anteriormente ofrece un caso posible. Un catalogador que encuentre repetidamente un encabezamiento problemático debería poder dejar algo más que una solución local. El vocabulario podría conservar evidencia de que el término ha sido cuestionado y permitir que la cuestión ingrese en un proceso establecido de revisión. Si finalmente el término es revisado, la historia de esa revisión puede seguir siendo recuperable para que los registros antiguos, los mapeos, las exportaciones y los usos anteriores no se vuelvan ininteligibles. La observación local ha modificado entonces un entorno compartido sin pretender que la primera persona que advirtió el problema poseía autoridad suficiente para resolverlo por sí sola.

Esa misma arquitectura puede operar a otras escalas. El trabajo de preservación se beneficia cuando un fallo descubierto durante el uso ordinario se vuelve visible para procesos técnicos posteriores, en lugar de desaparecer tras una recuperación exitosa. La descripción archivística se beneficia cuando una nueva investigación de procedencia modifica el contexto presentado en torno a un registro, en lugar de sobrevivir únicamente en la publicación que informó sobre ella. La gobernanza de repositorios se beneficia cuando las decisiones de acceso permanecen conectadas con los materiales que regulan a medida que esos materiales se desplazan por diferentes plataformas.

Estos no son ejemplos de autoorganización en el sentido biológico. Cada mecanismo implicado debe ser diseñado, mantenido, interpretado y gobernado por personas. Su relevancia para la regulación distribuida procede de reducir la dependencia de un observador central que tenga que descubrir, de manera independiente, cada condición que requiera atención.

 

Lo que enseña la estructura

La transferencia más sólida desde la construcción de las termitas concierne a las consecuencias de la actividad anterior. La superficie sobre la que trabaja una termita tiene una historia, independientemente de que la obrera posea o no alguna representación de esa historia. La excavación y la deposición previas han modificado las condiciones físicas del siguiente encuentro.

Las infraestructuras de conocimiento poseen la misma profundidad temporal, aunque a menudo queda oculta detrás de interfaces que presentan el sistema actual como una superficie terminada. Una clasificación contiene décadas de decisiones acerca de la semejanza y la diferencia. Un esquema de base de datos refleja posibilidades técnicas y prioridades institucionales anteriores. Un catálogo incorpora convenciones descriptivas heredadas a través de estándares sucesivos, prácticas locales, migraciones y correcciones. Los trabajadores posteriores no se acercan a un entorno vacío; encuentran posibilidades ya moldeadas por esas historias.

Una vez reconocido este hecho, el diseño de interfaces y datos adquiere importancia regulatoria. Un sistema que hace visible la incertidumbre previa produce un entorno de trabajo diferente de uno que muestra únicamente la última respuesta autorizada. Un sistema que conserva la historia de una descripción modificada permite a los trabajadores posteriores acceder a evidencia de que un registro aparentemente sencillo ha sido objeto de controversia. Cuando un contexto importante sobrevive únicamente en documentos periféricos que el trabajo rutinario nunca expone, la estructura heredada enseña otra cosa: presenta decisiones históricas como hechos establecidos.

El diseño de los sistemas de conocimiento afecta, por tanto, a lo que los participantes posteriores probablemente adviertan antes incluso de que se tome una decisión política explícita. Un campo obligatorio puede hacer inevitable una pregunta; una nota invisible puede hacer desaparecer esa misma pregunta. La clasificación de los resultados de búsqueda influye en qué materiales llegan a ser lo bastante familiares como para atraer nuevas descripciones e investigaciones. Los mapeos entre vocabularios determinan qué distinciones sobreviven cuando la información pasa de un sistema a otro. La regulación ocurre en parte a través de estas condiciones acumuladas de trabajo.

Los montículos de termitas vuelven especialmente concreta esta relación porque la estructura física y la actividad colectiva permanecen acopladas. Los sistemas humanos de información pueden separarlas de manera mucho más completa. Las personas que modifican un modelo de datos quizá nunca cataloguen un registro, mientras que los catalogadores pueden tener poca capacidad para modificar el modelo que restringe su trabajo. La regulación distribuida adquiere particular importancia a través de esas separaciones porque, de otro modo, el conocimiento local se acumula en los bordes de estructuras que permanecen inalteradas.

 

Retroalimentación y poder heredado

No existe razón alguna para suponer que un sistema moldeado por respuestas locales acumuladas vaya a mejorar. La retroalimentación puede estabilizar un error con gran eficiencia.

Una categoría problemática se vuelve más difícil de eliminar después de que miles de registros han sido construidos en torno a ella. Cada uso adicional crea otra dependencia: los mapeos apuntan hacia ella, las interfaces la muestran, las estadísticas la contabilizan, los usuarios la aprenden y los procedimientos comienzan a asumir su existencia. Lo que comenzó como una decisión descriptiva adquiere gradualmente peso infraestructural. Los trabajadores posteriores encuentran ese peso como parte del entorno en el que deben operar.

La regulación distribuida puede reproducir de la misma manera una autoridad desigual. Las observaciones realizadas por personal dentro de una institución pueden disponer de canales evidentes hacia sus sistemas, mientras que el conocimiento procedente de comunidades representadas en la colección puede depender de proyectos temporales o relaciones personales para llegar siquiera al catálogo. Permitir que la información local modifique un entorno compartido plantea, por tanto, preguntas acerca de qué información local es reconocida, quién puede iniciar una revisión, qué desacuerdo permanece visible y quién asume la responsabilidad cuando varias interpretaciones no pueden conciliarse.

La biología de las termitas no puede responder ninguna de esas preguntas. Los procesos regulatorios estudiados en las colonias de termitas no tienen equivalentes para los derechos sobre materiales culturales, la propiedad controvertida, las historias coloniales, la responsabilidad profesional, el consentimiento o las interpretaciones conflictivas de la evidencia. Las instituciones humanas requieren gobernanza precisamente porque el éxito de un sistema de conocimiento no puede reducirse a una coordinación eficiente.

Esa exigencia también impide que la regulación distribuida se convierta en una excusa para la retirada institucional. Una biblioteca no puede responder a una dotación insuficiente de personal celebrando la emergencia. Un archivo no puede sustituir la responsabilidad profesional por la esperanza de que los usuarios corrijan sus registros. La participación comunitaria no puede convertirse en control de calidad no remunerado para instituciones que conservan la autoridad final. La capacidad de respuesta local requiere compromisos centrales con los recursos, los procedimientos, la rendición de cuentas y la capacidad de actuar sobre lo que el sistema aprende.

 

La ciudad construida por el calor

El título de esta entrada procede de los estudios sobre ventilación y no de una afirmación de que el calor construya montículos de termitas. En Odontotermes obesus, el cambio térmico diario interactúa con la estructura del montículo para generar circulación, mientras que la investigación sobre la construcción en Macrotermes muestra cómo la actividad local puede modificar las condiciones encontradas durante el trabajo posterior. Se trata de hallazgos distintos procedentes de estudios diferentes y, en conjunto, sugieren una cuestión organizativa general y no un modelo biológico.

Los sistemas de conocimiento encuentran continuamente señales acerca de su propio estado. Una migración expone una dependencia no documentada. La descripción revela la insuficiencia de una categoría. La investigación modifica lo que se sabe acerca de la procedencia. El uso expone una debilidad técnica. El conocimiento comunitario cuestiona los supuestos incorporados en un registro. Buena parte de la información necesaria para regular el sistema aparece, por tanto, durante la actividad, lejos de los lugares donde las políticas y la infraestructura se gestionan de manera centralizada.

Una infraestructura de conocimiento resiliente necesita formas de permitir que esos encuentros dejen huellas con consecuencias. Algunos requerirán una corrección inmediata, otros una revisión formal y otros un registro duradero de un desacuerdo no resuelto. Su tratamiento dependerá de la institución, los materiales y la autoridad de las personas implicadas. Lo que comparten es el requisito de que la información acerca del sistema pueda ingresar en el sistema en lugar de permanecer como un comentario externo sobre él.

La coordinación central sigue siendo necesaria porque alguien debe mantener las condiciones bajo las cuales estas respuestas locales pueden convertirse en acción institucional responsable. La regulación distribuida modifica la tarea de ese centro. En lugar de intentar detectar cada problema de manera independiente, puede construir canales a través de los cuales los problemas encontrados en otros lugares permanezcan visibles, lleguen al nivel de decisión apropiado y modifiquen el entorno de trabajo cuando se haya actuado sobre ellos.

El montículo de termitas proporciona un mecanismo biológico para pensar esa disposición porque la regulación puede surgir mediante la interacción continua entre condiciones cambiantes, una estructura existente y la actividad local. Su relevancia para las bibliotecas y los archivos reside en la limitación práctica compartida por todo sistema suficientemente complejo: nadie puede verlo en su totalidad mientras está funcionando. La pregunta para el diseño de la información es qué puede aprender, pese a ello, el sistema de las personas que encuentran sus partes, y cómo ese aprendizaje puede modificar las condiciones que encontrará quien venga después.

 

Bibliography

  • Calovi, Daniel S., Paul Bardunias, Nicole Carey, J. Scott Turner, Radhika Nagpal, and Justin Werfel. 2019. "Surface Curvature Guides Early Construction Activity in Mound-Building Termites." Philosophical Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences 374 (1774): 20180374.
  • Green, Ben, Paul Bardunias, J. Scott Turner, Radhika Nagpal, and Justin Werfel. 2017. "Excavation and Aggregation as Organizing Factors in de Novo Construction by Mound-Building Termites." Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences 284 (1856): 20162730.
  • King, Hunter, Samuel Ocko, and L. Mahadevan. 2015. "Termite Mounds Harness Diurnal Temperature Oscillations for Ventilation." Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America 112 (37): 11589–11593.
  • Ocko, Samuel A., Hunter King, David Andreen, Paul Bardunias, J. Scott Turner, Rupert Soar, and L. Mahadevan. 2017. "Solar-Powered Ventilation of African Termite Mounds." Journal of Experimental Biology 220 (18): 3260–3269.
  • Turner, J. Scott. 2001. "On the Mound of Macrotermes michaelseni as an Organ of Respiratory Gas Exchange." Physiological and Biochemical Zoology 74 (6): 798–822.

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.
Fecha de publicación: 15.09.2026.
Foto: Edgardo Civallero, creado con la asistencia de ChatGPT / OpenAI.