Humanidades digitales

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Humanidades digitales

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Esta sección reúne textos que exploran la intersección entre bibliotecas, memoria colectiva y el emergente campo de las humanidades digitales. Escritos entre 2017 y 2019 en forma de ponencias, artículos y capítulos de libro, estos trabajos examinan cómo las tecnologías digitales y los entornos en red están transformando las maneras en que la memoria cultural es recolectada, organizada, analizada y compartida. Se presta particular atención al papel de las bibliotecas y otras instituciones de memoria —archivos, museos y repositorios documentales— como mediadores entre las comunidades y su pasado registrado, así como a los desafíos planteados por la digitalización, los sistemas de metadatos, la producción colaborativa de conocimiento y las infraestructuras de acceso abierto. Situando estos desarrollos dentro de debates más amplios sobre memoria colectiva, patrimonio cultural y políticas de preservación del conocimiento, los textos abordan las humanidades digitales como un marco que combina la investigación humanística con las culturas participativas de internet, abriendo nuevas posibilidades para archivos distribuidos, documentación comunitaria y enfoques más inclusivos hacia la preservación y circulación del conocimiento cultural.

 

Capítulos de libros

2019

Civallero, Edgardo (2019). Memoria, bibliotecas y humanidades digitales. En Rede Mussi Anais da 4° Jornada Científica da Rede Mussi. Belo Horizonte (Brasil): Escola de Ciência da informação, UFMG. [Descargar]

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La memoria colectiva constituye el cuerpo acumulado de experiencias, conocimientos, narrativas y representaciones generado por las sociedades humanas a lo largo del tiempo. Construida mediante transmisión tanto escrita como oral, esta memoria compartida forma la base de la identidad cultural, la interpretación histórica y la continuidad social. Estudios de autores como Maurice Halbwachs, Pierre Nora, Jan Assmann y Hugh A. Taylor han subrayado que la memoria colectiva no es un archivo estático sino un proceso dinámico y selectivo en el cual solo fragmentos de la experiencia pasada son preservados, mientras grandes porciones desaparecen debido al descuido, la pérdida o la destrucción deliberada. Las instituciones dedicadas a la preservación del patrimonio cultural —bibliotecas, archivos y museos— han asumido históricamente la responsabilidad de recolectar, organizar y salvaguardar estos fragmentos. A través de colecciones documentales y fondos patrimoniales, tales instituciones median la relación entre las sociedades y su pasado, permitiendo a las comunidades acceder, reinterpretar y transmitir las memorias que modelan sus identidades.

Dentro de este marco, la emergencia de tecnologías digitales y entornos de comunicación en red ha transformado las maneras en que la memoria cultural puede ser registrada, preservada y difundida. Las tecnologías de información y comunicación han posibilitado la digitalización a gran escala de colecciones documentales, la creación de repositorios digitales estructurados mediante sistemas de metadatos y el desarrollo de herramientas analíticas capaces de interrogar vastos corpus de textos, imágenes y materiales audiovisuales. Estas transformaciones han convergido con el campo interdisciplinario conocido como humanidades digitales, que reúne las tradiciones metodológicas de las humanidades con las culturas colaborativas de internet, incluyendo iniciativas de acceso abierto, comunes digitales y producción distribuida de conocimiento. En este contexto, las bibliotecas y otras instituciones de memoria enfrentan tanto nuevas oportunidades como nuevos desafíos: mientras las infraestructuras digitales permiten documentación participativa, archivos comunitarios y un acceso público más amplio a materiales patrimoniales, también plantean interrogantes relacionados con la sostenibilidad tecnológica, la desigualdad digital y las dimensiones políticas de la preservación de la memoria. Al integrar reflexión crítica con herramientas digitales, las humanidades digitales ofrecen un marco para repensar cómo las sociedades preservan, interpretan y movilizan su memoria colectiva en el mundo contemporáneo.

 

Artículos

2019

Civallero, Edgardo (2019). Caminos a futuro: bibliotecas y humanidades digitales. Gazeta del Saltillo, 6 (1), pp. 18-19. [Descargar]

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Las bibliotecas, como instituciones responsables de la gestión y preservación de la memoria colectiva, desempeñan un papel central en garantizar que el patrimonio documental de las sociedades permanezca accesible y significativo para las comunidades que lo produjeron. Más allá de resguardar manuscritos, grabaciones y documentos históricos, las bibliotecas facilitan la circulación del conocimiento y sostienen procesos mediante los cuales las comunidades interpretan su pasado, construyen identidades y generan nuevas formas de comprensión. Las colecciones patrimoniales, en particular, permiten recuperar historias marginadas y experiencias sociales frecuentemente ignoradas, ofreciendo evidencias documentales capaces de conectar fragmentos dispersos de memoria cultural. Al hacer estos materiales accesibles y utilizables, las bibliotecas contribuyen al debate público, la investigación y la participación cultural, reforzando al mismo tiempo su papel como instituciones comprometidas con la preservación y difusión del conocimiento compartido.

La expansión de las tecnologías digitales y el surgimiento de las humanidades digitales han transformado las maneras en que las instituciones de memoria recolectan, analizan, organizan y difunden el patrimonio cultural. Las tecnologías de información y comunicación permiten la digitalización a gran escala de colecciones archivísticas, la creación de repositorios digitales enriquecidos mediante complejos sistemas de metadatos y la aplicación de herramientas computacionales para el análisis textual y la investigación documental. Al mismo tiempo, las redes digitales fomentan entornos colaborativos en los cuales investigadores, bibliotecarios, ciudadanos y comunidades participan en la documentación e interpretación de fuentes históricas. Dentro de este contexto, las humanidades digitales representan un marco que combina el rigor metodológico de la investigación humanística con la cultura colaborativa, abierta y en red de internet. Al integrar infraestructuras digitales con prácticas tradicionales de preservación de la memoria, bibliotecas y archivos pueden desarrollar nuevas formas de colecciones distribuidas, sistemas abiertos de conocimiento y prácticas participativas de investigación capaces de expandir el papel social de las instituciones patrimoniales en la sociedad contemporánea.

 

Conferencias

2017

Civallero, Edgardo (2017). Memoria, bibliotecas y humanidades digitales. Caminos a futuro. XXI Congreso Internacional de Bibliotecología. Colegio de Bibliotecarios de Chile. Valparaíso, Chile. [Descargar]

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La memoria colectiva constituye el cuerpo acumulado de experiencias, narrativas, conocimientos y representaciones generado por las sociedades humanas a lo largo del tiempo. Preservada mediante formas escritas, orales, visuales y materiales, esta memoria modela las identidades culturales y proporciona la base sobre la cual las comunidades interpretan su pasado e imaginan posibles futuros. Sin embargo, solo una fracción de esa memoria compartida sobrevive: grandes porciones desaparecen debido al descuido, la exclusión, la destrucción o los sesgos estructurales que determinan qué voces son consideradas dignas de preservación. Bibliotecas, archivos y otras instituciones de memoria han asumido históricamente la responsabilidad de recolectar, organizar y salvaguardar estos fragmentos, transformando la memoria cultural intangible en patrimonio documental accesible para generaciones futuras. Al hacerlo, sin embargo, tales instituciones reproducen también tensiones políticas, sociales y epistemológicas vinculadas con colonialismo, exclusión y privilegio de formas autorizadas de conocimiento sobre experiencias marginalizadas y memorias locales.

Dentro de este contexto, las tecnologías digitales y los entornos de comunicación en red han transformado profundamente las posibilidades de preservación y difusión de la memoria. La digitalización, los sistemas de metadatos, las plataformas colaborativas y las infraestructuras de acceso abierto permiten nuevas formas de archivos distribuidos, documentación participativa y producción comunitaria de conocimiento que desafían modelos institucionales tradicionales. Al mismo tiempo, estas transformaciones plantean interrogantes críticos relacionados con sostenibilidad tecnológica, desigualdad digital, representación cultural y concentración del poder informacional. Basándose en debates sobre memoria colectiva, bibliotecas, cultura digital y el emergente campo de las humanidades digitales, este texto examina cómo las instituciones de memoria pueden replantear su papel social en un mundo crecientemente interconectado. En lugar de tratar las herramientas digitales como fines en sí mismos, el trabajo argumenta a favor de enfoques sustentados en reflexión crítica, apertura, colaboración y preservación activa de memorias plurales, diversas e históricamente silenciadas.

 

Otros

2026

Civallero, Edgardo (2026). ¿Qué es un archivo especulativo?. Pre-print. [Descargar]

Civallero, Edgardo (2026). What Is a Speculative Archive?. Pre-print. [Descargar]

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Este texto define el archivo especulativo como un modo crítico de trabajo archivístico centrado en la ausencia, la no registrabilidad y los límites que determinan qué puede ser reconocido como documento. En lugar de entender los archivos como repositorios neutrales del pasado, sostiene que estos participan en la definición de las condiciones bajo las cuales algo puede volverse estable, describible, atribuible e institucionalmente legible. La ausencia, por lo tanto, no se entiende únicamente como pérdida, accidente o incompletitud, sino también como efecto de exclusiones estructuradas producidas por los propios marcos archivísticos.

El texto sitúa los archivos especulativos en el límite del reconocimiento archivístico. Su propósito no es inventar documentos ausentes, reconstruir materiales perdidos ni ampliar las colecciones mediante la asimilación de formas de conocimiento excluidas a categorías archivísticas ya existentes. En cambio, buscan hacer visibles las condiciones que impiden que ciertas experiencias, prácticas, objetos, ecologías o memorias adquieran estatuto documental. Esto incluye prácticas orales, saberes incorporados, procesos ecológicos, rastros fragmentarios, objetos mal clasificados y formas de memoria colectiva que los sistemas archivísticos convencionales tienden a traducir, reducir o subordinar.

A través de varios ejemplos, el texto precisa el alcance metodológico de la especulación. Una entrada contrafactual sobre una payadora del siglo XIX en la pampa argentina no pretende recuperar una figura histórica oculta, sino exponer las restricciones sociales y archivísticas que habrían dificultado su registro. Un instrumento musical mencionado apenas en una fuente histórica, pero nunca grabado, conservado ni clasificado, no puede reconstruirse con certeza; en ese caso, el rastro fragmentario y la estructura de su desaparición se convierten en el objeto de análisis. Un lago desaparecido puede abordarse mediante rastros distribuidos, como el suelo, la vegetación y la memoria local, mientras que un objeto conservado pero mal clasificado en una colección se examina junto con los supuestos taxonómicos que lo vuelven solo parcialmente legible.

El texto subraya que los archivos especulativos no rechazan la verificación ni sustituyen la investigación histórica por la invención. Permanecen anclados en el conocimiento disponible, en límites contextuales y en distinciones explícitas entre aquello que puede sostenerse y aquello que no. Su valor crítico reside en negarse a resolver falsamente la incertidumbre, al mismo tiempo que evitan convertir la ausencia en un recurso meramente estético o narrativo. En este sentido, el archivo especulativo no repara la incompletitud archivística ni promete una recuperación total. Modifica la orientación del trabajo archivístico al desplazar la atención desde la acumulación hacia el reconocimiento, desde los contenidos faltantes hacia las condiciones que hacen imposible la completitud, y desde la preservación entendida como almacenamiento hacia la preservación como umbral históricamente producido de legibilidad.

 

2017

Civallero, Edgardo (2017). Innovación, rebeldía y humanidades digitales. Pre-print. [Descargar]

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En las discusiones contemporáneas sobre ciencia y tecnología, el concepto de innovación ha sido tradicionalmente enmarcado mediante narrativas del descubrimiento centradas en individuos heroicos, un modelo profundamente arraigado en la historia intelectual occidental y reforzado por las instituciones académicas. Desde metáforas mitológicas clásicas como Prometeo hasta representaciones modernas del genio científico, el progreso tecnológico ha sido frecuentemente presentado como el logro de figuras excepcionales cuyos descubrimientos transforman el conocimiento humano. Sin embargo, las transformaciones recientes en las culturas de la ciencia y la tecnología han cuestionado este paradigma. Comunidades emergentes de hackers, biohackers, científicos ciudadanos e investigadores vinculados al movimiento do-it-yourself han promovido formas colaborativas y descentralizadas de producción de conocimiento que operan fuera de las estructuras académicas tradicionales. Estas comunidades, organizadas con frecuencia mediante redes digitales y plataformas abiertas de colaboración, enfatizan la inteligencia colectiva, la experimentación compartida y las prácticas informales de resolución de problemas antes que el reconocimiento individual o el prestigio institucional.

Dentro de esta transformación más amplia, el campo conocido como humanidades digitales se ha convertido en un importante espacio de encuentro entre las disciplinas humanísticas y las culturas tecnológicas asociadas a internet. En lugar de tratar las herramientas digitales como simples instrumentos aplicados a prácticas de investigación preexistentes, las humanidades digitales promueven nuevas formas de colaboración académica, intercambio horizontal de conocimiento y acceso abierto a la información. Basándose en ideas tales como los comunes de información, la cultura de código abierto y la producción distribuida de conocimiento, estos enfoques buscan repensar la organización de la investigación, la circulación del conocimiento y el papel de las instituciones académicas en la sociedad contemporánea. Al integrar infraestructuras tecnológicas colaborativas con la investigación humanística, las humanidades digitales ofrecen un marco para reimaginar la innovación como un proceso colectivo basado en la experimentación, la adaptabilidad y la circulación abierta del conocimiento.